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Club de Mar Valle Gran Rey

Las ballenas y delfines pueden posiblemente enseñarnos más cosas que nosotros a ellos, escribe el investigador americano John C. Lilly. Las ballenas desarrollaron su cerebro hace 30 millones de años; nosotros, sin embargo, solamente hace 100.000 años. Es un hecho. ¿Qué daños han perpetrado las ballenas desde su existencia cognoscitiva sobre el planeta? Si no existiéramos nosotros, los mares serían hoy igual a como fueron en su día; estarían habitados por seres pacíficos, que convivirían en un perfecto equilibrio ecológico sin ninguna envidia entre ellos. ¿Podría residir en este hecho algo que pudiéramos aprender? O simplemente sucede, que las ballenas son animales no tan inteligentes como para hacer a tiempo de la tierra un vasallo. ¿Y cómo de listos somos los humanos? ¿Qué paraíso hemos creado con nuestras gloriosas guerras, devastaciones, desarrollo y avances técnicos? Perseguimos una constante mejora de nuestro modo de vida y destrozamos a todas luces nuestro entorno y ecosistema en el que y del cual vivimos. Nos reproducimos como pulgas de agua aún a sabiendas de que pronto va a desaparecer esta especie hecha a semejanza de Dios. Y a pesar de que santos y profetas, matemáticos y filósofos ya nos advirtieron hace 5000 años de la estupidez de nuestro comportamiento, nosotros continuamos moviendo la ruedecilla de nuestra jaula. Cada vez más rápido, más alocadamente, más destructivamente. Así de inteligentes somos. Las ballenas después de haber sido prácticamente extinguidas debido a nuestra codicia y egoísmo se recuperan lentamente de esa enfermedad denominada "hombre".

Por lo menos en lo referente a su caza y matanza. Pero ya se ha descubierto que los rádares de los barcos, el túnel del Canal de La Mancha, los hidro-foils y las comunicaciones por satélite dañan posiblemente al muy sensible sistema de localización de las ballenas. Éstas quedan varadas en las playas completamente desorientadas y mueren asfixiadas por su propio peso, sin llegar a ser más que un titular en alguna revista sensacionalista.

¿Qué podemos aprender de las ballenas? Posiblemente nada. Con cinismo podríamos decir:"si algún día no hubiera ballenas, esto sería lamentable, pero por eso tampoco se iba a hundir el mundo." Fuera del túnel de la realidad que entiende y dirige nuestro cerebro es innegable que existen fenómenos inexplicables pero ciertos en las relaciones entre delfines y humanos. Especialmente las personas sensibles y espirituales sienten sensaciones extrañas cuando coinciden con delfines libres en mar abierto. Se oyen cada vez más relatos de personas de todo tipo y condición, que se sienten emocionalmente perturbadas, alegres o tristes, riendo o llorando, en cualquier caso de forma diferente después y durante una experiencia con delfines. Ningún científico ha podido aclarar hasta hoy este fenómeno, pero también es sabido que ningún científico puede medir o explicar el fenómeno cotidiano del amor entre dos humanos. Lo que si está claro es que desde hace tiempos inmemoriales entre personas y delfines existe un vínculo muy especial. Existen incluso relaciones estrechas y de larga duración entre un humano y un delfín (en libertad se entiende), ya que los que están en delfinarios no son nada más que pobres criaturas cautivas, que se ven obligadas y enseñadas a entretener al público para poder obtener un sustento en su precario hábitat. A veces incluso entretienen al público para no morirse de aburrimiento en su piscina, antes de que esas precarias condiciones acaben de por sí con su existencia. No. Los delfines libres, que no han sido manipulados ni extorsionados por la mano del hombre, establecen igualmente relaciones con los humanos.

¿Por qué? Nadie lo sabe. Son innumerables los relatos de barcos que han sido advertidos y salvados por delfines de encallar en un arrecife. Igualmente sabemos de otras zonas del planeta, donde los delfines han acercado a la costa a personas que estaban a punto de ahogarse. Está demostrado que los delfines se comportan de forma diferente cuando coinciden con mujeres embarazadas o con disminuidos psíquicos. Y tanto como jamás un humano ha sido atacado o herido por un delfín. Los delfines poseen una inteligencia especial que los hombres hasta hoy no hemos sido capaces de entender, ya que el término inteligencia está basado en la razón humana, y es un concepto que solo tiene que ver con la forma humana de pensar. ¿Qué ocurre con el otro término al que llamamos "alma" (no solo en sentido religioso)? Existen formas de comunicación entre delfines y hombres, pero ninguna que haya podido ser estudiada y analizada correctamente. Todo tipo de instituciones y grupos experimentan por todo el mundo. A veces podemos sentir lo que nos quieren decir los delfines, pero todavía no podemos comprenderlo.

El águila pescadora, de la que solamente nidifican con regularidad dos parejas en la isla.

Si usted se identifica con las metas del Club de Mar Valle Gran Rey , si le gusta el mar y sus habitantes , si siente algo por La Gomera y si quiere aportar alguna ayuda para la preservación de los océanos y su ecología ; entonces sean ustedes bienvenidos, independientemente de donde vengan y de que idioma hablen.

EL MAR UNE A LOS HOMBRES
LA TIERRA LOS DIVIDE.
( HERODOT )